La anisakiasis es una zoonosis parasitaria que se produce por la ingesta accidental de pescado contaminado por larvas de gusanos nematodos de la familia Anisakidae. El cuadro clínico que produce y patologías asociadas son de dos tipos: afecciones digestivas y reacciones alérgicas. En ambos casos, “anisakiasis gastroalérgica”, las consecuencias pueden ser graves, asociadas a la ingesta accidental del parásito y posterior sensibilización inmunológica frente a sus antígenos, que pueden ser alergénicos incluso aunque el pescado
se consuma cocinado o congelado (Alonso-Gómez A., et al. 2004, del Caballero ML and Moneo, I., 2004). Según datos epidemiológicos (Audicana et al., 2002) existe un incremento notable de población afectada, especialmente en países y regiones en donde la dieta en base a productos de la pesca esta muy arraigada y, sobre todo, cuando su consumo se hace bajo formas culinarias crudas o escasamente cocinadas.

 

 

 

El ciclo biológico de los anisákidos transcurre en el medio marino, precisando uno o más hospedadores intermediarios y paraténicos para el desarrollo y dispersión de los estadíos larvales, que alcanzan la madurez en muchas de las especies de mamíferos marinos (sus hospedadores definitivos). La exitosa estrategia vital del parásito tiene su origen en una estrategia evolutiva centrada en la adecuación de su ciclo biológico a la ecología trófica de los ecosistemas marinos (Pascual et al., 2007).

 

 

El cuello de botella para lograr una mayor prevención y control de la anisakiasis gastroalérgica es la profilaxis frente al parásito. Se han puesto en marcha programas de buenas prácticas asociados a medidas legislativas (Real Decreto de 2006), se han mejorado e incrementado los métodos de diagnóstico clínico, y se está trabajando en la industria de cara a minimizar la presencia del parásito en los productos de la pesca, especialmente en las líneas de producción de músculo de pescado con destino a consumo humano. En esta línea de trabajo existen en la actualidad dos enfoques: por un lado la mejora de sistemas de detección y diagnóstico en la parte edible del pescado; por otro, el conjunto de actuaciones tecnológicas encaminadas a inactivar el parásito en los productos de la pesca, o a minimizar su presencia en los stocks explotados. Es aquí donde los métodos de higienización y prevención a bordo pueden ser importantes.